El peculiar caso de la segunda persona narrativa


Cuando comenzamos a leer un libro, principalmente novelas, encontramos que la narración se basa principalmente en primera persona, en su caso la tercera persona. Pero nunca te has preguntado, si hay una primera persona y una tercera, ¿que pasó con la segunda persona?.

El narrador en segunda persona es aquel que cuenta la historia a un «tú» (o «vosotros» o «ustedes»). Poniendo un ejemplo, usaremos Aura de Carlos Fuentes:

Lees ese anuncio: una oferta de esa naturaleza no se hace todos los días. Lees y relees el aviso. Parece dirigido a ti, a nadie más. Distraído, dejas que la ceniza del cigarro caiga dentro de la taza de té que has estado bebiendo en este cafetín sucio y barato. Tú releerás. Se solicita historiador joven. Ordenado. Escrupuloso. Conocedor de la lengua francesa. Conocimiento perfecto, coloquial. Capaz de desempeñar labores de secretario. Juventud, conocimiento del francés, preferible si ha vivido en Francia algún tiempo. Tres mil pesos mensuales, comida y recamara cómoda, asoleada, apropiada estudio. Solo falta tu nombre. Solo falta que las letras más negras y llamativas del aviso informen: Felipe Montero.

El narrador en segunda persona cuenta una historia desde adentro o desde afuera. Es decir, puede ser narrador homodiegético o heterodiegético.

Un narrador homodiegético, se sitúa dentro de la historia contada, como protagonista o testigo. Este narrador corresponde con el narrador en primera persona.

El narrador heterodiegético, que cuenta la historia desde fuera y que, por tanto, se refiere a la narración en tercera persona.

En Aura, tenemos un narrador omnisciente que va relatando los pasos y vivencias del protagonista, Felipe Montero. Aquí tenemos a un narrador omnisciente que describe lo que hace el personaje principal casi de manera simultánea, como si la narración fuera «en tiempo real».

Entonces, si el narrador en segunda toma la perspectiva de un narrador en primera o de un narrador en tercera, ¿cuál es su particularidad?

La narración en segunda persona se sirve de un destinatario interno. Es decir, un destinatario que está dentro de la historia y por tanto la conoce.

El destinatario interno del narrador en segunda no se pronuncia jamás, no da su versión de los hechos ni contradice o desmiente al narrador, pero está dentro de la historia.

Entonces podemos decir que el «tú» que menciona Carlos Fuentes en su obra es el propio protagonista, Felipe Montero.

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