El Lado B del Día de Muertos


México es el único país en el cual se le ha honrado a la muerte desde épocas prehispánicas.

Cada año invitamos a nuestros difuntos a participar en la gran tradición. Pero en algunas poblaciones de nuestro país realizan fiestas que tal vez no conocías. Te mostramos el Lado B del Día de Muertos.

  • Los Huehues

En la Sierra Madre Oriental existe un pueblo escondido en la neblina llamado Huautla de Jiménez. Entre sus habitantes se encuentran los Huehues, quienes festejan la Fiesta de Todos los Santos del 27 de octubre al 5 de noviembre.

Durante la fiesta, los Huehues van recorriendo el pueblo personificados de sus antepasados, visitan cada casa con sus bailes y su música alegrando a las familias. Los Huehues simbolizan el vínculo entre el mundo de los vivos y el de los muertos.

  • Xantolo

En la Huasteca veracruzana, las festividades comienzan un domingo antes del 31 de octubre, día en el cual las mujeres van a los mercados para comprar lo que se va a utilizar en el altar y los disfraces.

El 29 de octubre se comienza con el arco de flores de cempasúchil y el altar a sus difuntos. El 1ro y 2 de noviembre celebran en las calles con música y comida mientras las comparsas van de casa en casa recibiendo una ofrenda.

La fiesta de Xantolo concluye el 2 de noviembre con el “destape” de los disfrazados, acción que marca el final de la festividad.

ladob2

  • Pomuch

Pomuch es un pueblo maya ubicado en Camino Real, Campeche, donde la muerte es una nueva vida de la cual se debe estar a la expectativa.

La tradición marca la exhumación de los huesos de sus familiares difuntos y la limpieza de los mismos, ya que los pobladores creen que con este acto sus difuntos no se sienten solos sino que aún se les respeta y recuerda con gran sentimiento. Es una festividad que une a la familia de cualquier punto.

  • Los Diablos

Los hombres de Cuajunucuilpa, Guerrero, se disfrazan cada año de diablos para salir a la calle a bailar y divertirse.

Esta tradición indica la salida de los diablos a bailar a las calles para despertar a los muertos y convivir con sus familias. Durante el 1ro y el 2 de noviembre realizan bailes de estruendoso zapateado, haciendo gruñidos y moviendo sus cuernos en las casas donde quieren que les lleven a sus difuntos. Las familias agradecen el favor invitándolos a comer y a beber reposando un poco por el esfuerzo realizado.

¿Conoces alguna otra tradición en México?

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *