Aprende a crear el villano perfecto


Cuando escuchamos la palabra villano lo primero que se nos viene a la cabeza es alguien malvado, que desea obstaculizar el camino del protagonista, ya sea por amor, envidia, celos o por el simple hecho de ser malo.

La presencia de un villano en tu historia es lo que desencadenará el desarrollo, porque, piénsalo, sin antagonista no habría conflicto; el personaje principal llegaría fácilmente a su objetivo y ¡listo! se acabaría la trama.

Casi siempre que estamos escribiendo una historia, profundizamos en las características de nuestro personaje principal, sin embargo, para que ésta sea un éxito, es necesario crear un antagonista igual de fuerte, a fin de que el conflicto sea “parejo”. De otra manera el villano no cumplirá con su cometido.

Si estás comenzando a escribir las características de tu villano, te recomendamos responder antes estas preguntas:

1.-¿Quién es tu antagonista?

Antes de crear el conflicto que guiará tu historia, debes determinar quién va a crear ese conflicto. Recuerda: el antagonista no necesariamente debe ser un chico malo, puede ser simplemente el oponente de tu protagonista. El villano es alguien cuyas metas y deseos personales van a crear el obstáculo entre tu protagonista y sus objetivos.

Los principios morales nada tienen que ver con tu antagonista pues, de hecho, éste puede no ser un persona.

via GIPHY

2.- ¿Qué desea tu villano?

Tu antagonista, así como tu protagonista, estará definido por lo que quiere. Si no quiere nada, entonces no tiene ninguna razón para entrometerse en el camino de tu personaje principal.

Sin embargo, debes tomar en cuenta que obstaculizar el camino del protagonista no es suficiente para un villano, quien al principio de la historia está completamente ajeno a los deseos de éste. Si a lo largo de la trama tu villano solo mata al cachorro de tu protagonista o arruina sus posibilidades de ascenso en el trabajo porque no le cae bien, entonces habrás creado un antagonista estancado, unidimensional..

El antagonista cobra vida cuando es dinámico en sus propios deseos y motivaciones. Él no se preocupa por destruir al protagonista hasta que éste se pone en su camino.

 

3.- ¿Por qué tu protagonista desea lo que desea?

Como mencionamos antes, la maldad innata es algo pasado de moda. Debes tener en cuenta que los antagonistas, generalmente, no se ven a sí mismos como tales y, de hecho, podrían ser los protagonistas de su propia historia. Es muy importante que tengamos claro qué quiere nuestro villano y por qué.

El antagonista debe tener una motivación convincente para el cometido de sus objetivos. Aquí es donde deberás mirar a través de los ojos de tu protagonista y pretender, por el momento, que él es el héroe de su propia historia.

Entre más convincente sea su motivación, más convincente será el conflicto. Los mejores antagonistas son los que hacen que el protagonista y el lector miren hacia atrás y piensen, aunque sea sólo por un segundo, ¿y si él tiene razón?

villano

 

4.- ¿Cuál es el plan de tu protagonista para lograr su objetivo?

Aquí es donde comienza lo interesante. El plan de tu antagonista para conseguir lo que quiere, es la base de la trama.
¿Cuál es su plan para lograr su objetivo y obtener lo que desea?, ¿Cómo el objetivo del protagonista interfiere en su camino? ¿Cómo chocan los objetivos entre ?

Planteando correctamente esto, tendrás un conflicto orgánico entre dos personas con motivaciones opuestas, quienes querrán asegurarse de que la otra no consiga lo que quiere.

 

5.- ¿Hasta dónde es capaz de llegar tu villano?

Es importante que establezcas desde el principio hasta dónde es capaz de llegar tu villano en el cumplimiento de sus objetivos, pues de esa manera los lectores crearán sus expectativas sobre el personaje.

Por ejemplo, si una rivalidad laboral más adelante se va a convertir en algo mortal, debemos apuntar pronto que nuestro antagonista es capaz de asesinar y que no se va a limitar a criticar a nuestro protagonista delante del jefe.

Tengamos en cuenta, también, que el nivel de maldad debe ir acorde con el tipo de novela que estamos escribiendo. Así, en una novela romántica, el villano puede ser el hijo de un ricachón, pedante, arrogante y clasista, pero una escena en la que torture a un cachorrito seguramente esté fuera de lugar.

via GIPHY

Así que ya lo sabes, sigue estas recomendaciones y crea el mejor villano!

Fuentes: Helping Writers Become Authors, Me gusta escribir 

 

 

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *